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Lactancia materna Imprimir E-Mail
La leche materna es un alimento que cubre por sí sólo todas las necesidades energéticas y nutritivas del lactante hasta los 6 meses de vida.

En su composición, el agua interviene en un 87% y, además, contiene proteínas, lípidos, carbohidratos, minerales, vitaminas y anticuerpos que inmunizan al niño frente a muchas enfermedades.

Factores que intervienen en la variación de la composición de la leche

  • Estadio o fase de la lactancia
  • Los primeros 4 o 5 días posparto, el Calostro supone un gran aporte de proteínas.
  • Variaciones durante la toma, donde el contenido en grasa va aumentando paulativamente en función del volumen de leche secretado.
  • Variaciones en función de la dieta de la madre, observándose importantes descensos en casos de malnutrición severa.

¿Qué beneficios aporta la lactancia materna?

Conlleva numerosas ventajas nutricionales, sanitarias e inmunológicas.

  1. Para el niño:
  • Posee todos los nutrientes específicos que el niño necesita para su óptimo crecimiento y desarrollo.
  • Protege frente a gran número de enfermedades y reduce la incidencia y gravedad de las diarreas, infecciones respiratorias, meningitis bacteriana, Botulismo e infecciones respiratorias.
  • Previene enfermedades que aparecerían en la edad adulta, como Diabetes, Crohn o alergias.
  1. Para la madre:
  • Incrementa el nivel de oxitocina que favorece la recuperación posparto.
  • Favorece la recuperación de peso.
  • Mejora la remineralización ósea.
  • Disminuye el periodo de pérdidas tras el parto.
  • Disminuye la incidencia de depresión posparto.
  • Disminuye el riesgo de Cáncer ovárico y de pecho.

 

  • ¿POR QUÉ LACTANCIA MATERNA?


    La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido. No solo considerando su composición sino también en el aspecto emocional ya que el vínculo afectivo que se establece entre una madre y su bebé amamantado constituye una experiencia especial, singular e intensa. Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, para la madre y para la sociedad, en todos los países del mundo.

     


    La leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los primeros meses de la vida. Protege al niño frente a muchas enfermedades tales como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, meningitis, infecciones de orina, enterocolitis necrotizante o síndrome de muerte súbita del lactante, mientras el bebé está siendo amamantado;  pero también le protege de enfermedades futuras como Asma, Alergia, obesidad, enfermedades inmunitarias como la diabetes, la enfermedad de Crohn o la Colitis ulcerosa y arterioesclerosis o infarto de miocardio en la edad adulta y favorece el desarrollo intelectual.

    Los beneficios de la lactancia materna también se extienden a la madre. Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo más rápidamente y es más difícil que padezcan Anemia tras el parto, también tienen menos riesgo de hipertensión y depresión postparto. La osteoporosis y los cánceres de mama y de ovario son menos frecuentes en aquellas mujeres que amamantaron a sus hijos.

    Desde otro punto de vista, la leche materna es un alimento ecológico puesto que no necesita fabricarse, envasarse ni transportarse con lo que se ahorra energía y se evita contaminación del medio ambiente. Y también es económica para la familia, que puede ahorrar cerca de 100.000 pts. en alimentación en un año. Además, debido a la menor incidencia de enfermedades, los niños amamantados ocasionan menos gasto a sus familias y a la sociedad en medicamentos y utilización de Servicios Sanitarios y originan menos pérdidas por absentismo laboral de sus padres.

    Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más."


    EL COMIENZO

    Es importante que al niño se le ofrezca el pecho precozmente, a ser posible en la primera media hora tras el parto. Después de la primera hora, el recién nacido suele quedar adormecido unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé permanezca junto a su madre aunque no muestre interés por mamar y que se estimule el contacto piel con piel entre ambos. Así, puede ofrecerse el pecho tan pronto como se observe que el niño está dispuesto a mamar (movimientos de la boca buscando el pezón, hociqueo...) y no solamente cuando llore. El llanto es un signo tardío de hambre.

    DURACIÓN Y FRECUENCIA ENTRE LAS TOMAS

    El tiempo que cada bebé necesita para completar una toma es diferente para cada bebé y cada madre y también varía según la edad del bebé y de una toma a otra. Además, la composición de la leche no es igual al principio y al final de la toma, ni en los primeros días de vida o cuando el bebé tiene 6 meses. La leche del principio es más aguada pero contiene la mayor parte de las proteínas y azúcares; la leche del final de la toma es menos abundante pero tiene más calorías (el contenido en grasa y vitaminas es mayor). Tanto el número de tomas que el niño realiza al día, como el tiempo que invierte en cada una, es muy variable por tanto y no hay que establecer reglas fijas. Es mejor ofrecer el pecho “a demanda”. Un niño puede desear mamar a los 15 minutos de haber realizado una toma o por el contrario tardar más de 4 horas en pedir la siguiente, aunque al principio, durante los primeros 15 ó 20 días de vida, es conveniente intentar que el niño haga al menos unas 8 tomas en 24 horas. Tampoco es aconsejable que la madre o quienes la acompañan limiten la duración de cada toma, el bebé es el único que sabe cuándo se ha quedado satisfecho y para ello es importante que haya tomado la leche del final de la toma. Lo ideal es que la toma dure hasta que sea el niño quien se suelte espontáneamente del pecho.

    Algunos niños obtienen cuanto necesitan de un solo pecho y otros toman de ambos. En este último caso, es posible que el niño no vacíe completamente el último, por lo que la toma siguiente deberá iniciarse en éste. Lo importante no es que el niño mame de los dos pechos sino que se vacíe completa y alternativamente cada uno de ellos, para evitar que el acumulo de leche pueda ocasionar el desarrollo de una mastitis y para que el cuerpo de la madre acople la producción de leche a las necesidades de su hijo. Por ello, se recomienda permitir al niño terminar con un pecho antes de ofrecer el otro.

    -------------------------------------------------------------------------------------------------- Fuente: Asociación Española de Pediatría ------------------------

 
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